Una corporación caballeresca al servicio de san Vicente Ferrer: El capítulo de caballeros jurados

Una corporación caballeresca al servicio de san Vicente Ferrer: El capítulo de caballeros jurados

OPINIÓN. José F. Ballester-Olmos y Anguís. El Muy Ilustre, Virtuoso, Magnífico y Leal Capítulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer es una Asociación Privada de Fieles de ámbito diocesano -aunque sus operativas se extienden en otras diócesis españolas y extranjeras- y tiene como cabeza a su Magnific Senyor Prior, cargo que ostentan los Arzobispos de Valencia. Consiguientemente, y dada su estatutaria vinculación subordinante respecto del Arzobispo de Valencia, el Capítulo tiene sobre sí el ejercicio de una general, única y superior tutela por parte de la jerarquía episcopal.

El Capítulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer se erigió canónicamente mediante Decreto dado por D. José María García Lahiguera, Arzobispo de Valencia, el día 25 de marzo de 1962 y su acto fundacional tuvo lugar el 18 de abril de 1966 en la Celda de San Vicente Ferrer del antiguo convento de los Dominicos de Valencia.

Su génesis está el movimiento eclesiástico, social y popular que generó en el V Centenario de la canonización de San Vicente Ferrer celebrado en 1955 y que produjo un encendido entusiasmo entre los organizadores de la conmemoración inspirando la idea de crear una institución que, con naturaleza caballeresca, fuera guardia de honor del Patrón de Valencia y de su memoria, velara por su mayor culto, defendiera sus recuerdos tanto materiales como intangibles, y cubriera las carencias que históricamente existían en lo concerniente al fomento de estudios, publicaciones, conferencias y otras actividades culturales encaminadas al mejor y mayor conocimiento de la biografía de fray Vicente, su obra y la preeminencia de su santidad, su labor en los diferentes campos en que operó y el prestigio intelectual de la doctrina y la ortodoxia de la predicación del dominico valenciano, que si fueron eficaces en tiempos de descomposición social y moral, han seguido siendo válidas para todas las épocas.

Y así, juramentados para permanecer firmes en la Fe y fieles a San Vicente, varios intelectuales valencianos, unidos en su común condición de católicos y devotos del Santo, y marcados por el rigor del caballero y la prudencia del erudito, decidieron crear una nueva corporación que cumpliera con aquellos anhelos.

Se estableció un número concreto de Caballeros –setenta como máximo- para la nómina capitular con objeto de dar mayor dignidad e importancia a la condición y calidad de Caballeros Jurados de San Vicente.

Los Caballeros Jurados lo son merced a haber sido recibidos como Caballeros Novicios tras un riguroso examen de su perfil humano, católico, vicentino, social, académico y profesional por parte del Consell de Cavallers y la votación secreta del Capítulo General, y habiendo otorgado un juramento en acto público ante las Sagradas Escrituras, la Cruz y la reliquia “ex ossibus” de San Vicente Ferrer.

La naturaleza caballeresca del Capítulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer se explica y justifica porque sus miembros, en virtud de la notoriedad y categoría civil y eclesial de la Institución, el Fons Honorum que le otorga su ilustre y noble ejecutoria, y por la histórica calidad de sus miembros, que pueden definirse como gentilhombres católicos animados por una altruista nobleza de espíritu y de comportamiento. El carácter caballeresco del Capítulo tiene en la actualidad una gran vigencia moral, porque denota el espíritu de servicio, de abnegación y de disciplina que anima a los Caballeros Jurados desde los momentos fundacionales de la Institución. La acción caballeresca, antaño asociada a la espada, requiere hoy instrumentos pacíficos en el testimonio y la defensa de la Fe católica, y en la lucha contra la marginación, la injusticia, la intolerancia y la miseria. En virtud de este principio, el servicio caballeresco del Capítulo está dirigido al servicio de la Iglesia y de la memoria de San Vicente Ferrer, proyectando su acción sobre los distintos ámbitos sociales.

Su fin principal es la promoción del estudio, la investigación y la divulgación de la vida y obra del santo dominico y la defensa y conservación de los elementos, reliquias y monumentos que contribuyan a la memoria y veneración del Patrón de la Ciudad de Valencia, la Comunidad Valenciana y la Archidiócesis de Valencia, y asimismo colaborar en obras sociales preferentemente asociadas al Santo.

Desde su fundación el Capítulo de Caballeros Jurados viene realizando una destacable labor cultural e investigadora y desde 1993 ha desarrollado, como principal abanderado, una importante labor en pro de la concesión del Doctorado de la Iglesia Universal a San Vicente Ferrer.

El Capítulo de Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer posee una histórica, intensa y fructífera vinculación con la catedral de Valencia, formalizada en diferentes ocasiones con motivo de importantes hitos, como son el depósito del brazo de San Vicente Mártir en la catedral, las sucesivas mejoras en la capilla de San Vicente Ferrer, que pasó a ser concedida como Capilla Capitular y se asignó a la Institución su custodia. El Capítulo viene dedicando especiales esfuerzos coadyuvantes a la conservación del patrimonio vicentino de la catedral y en este sentido se pueden citar las aportaciones para el púlpito gótico, la consecución de fondos para la restauración de los sermonarios de San Vicente Ferrer y de su biblia, etc.

 

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